Intelectuales críticos gestan una contracara para Carta Abierta

Cuestionan el discurso hegemónico y la represión, entre otros puntos.

Publicó: Clarín, Argentina

 

¿Nace la contracara de Carta Abierta? Todavía es prematuro afirmarlo, pero el incipiente espacio ya tiene su primer documento y es sumamente crítico del Gobierno. “Plataforma para la recuperación del pensamiento crítico” se titula el texto. A diferencia de las banderas que levantaba Aurora -aquella agrupación de centroderecha que también asomó como contrapeso de la agrupación kirchnerista y que se extinguió al poco tiempo de su aparición- estos intelectuales golpean donde más les duele a sus colegas del mundo kirchnerista: por izquierda.

 

Critican “el discurso hegemónico”, la “construcción del relato oficial”, las muertes por el “encarnizamiento represivo”, los “enormes privilegios” de corporaciones como la Barrick Gold y l a brecha profunda por la desigualdad social.

 

El documento lleva la firma de más de cincuenta personalidades del mundo de la cultura. Están, entre otros, los escritores Guillermo Saccomano, Gabriela Massuh y Beatriz Sarlo; la socióloga Maristella Svampa; el abogado y escritor José Miguel Onaindia; los actores Héctor Bidonde, Adriana Genta y Manuel Callau; la cineasta Lucrecia Martel; la psiquiatra Diana Kordon; el filósofo Roberto Gargarella y la artista Diana Dowec. El grupo tiene una orientación política que va desde el centroizquierda hasta el trotskismo.

 

“Escapar al efecto impositivo de un discurso hegemónico no es una tarea fácil” dice la primera oración del texto. Y eleva el tono con un párrafo que parece un claro mensaje a Carta Abierta, aquel espacio de intelectuales que se plantó a favor de la Casa Rosada en 2008 durante la pelea por las retenciones móviles al agro.

 

Dice: “Sostener nuestra capacidad y conciencia crítica y manifestarla, romper el silencio, como paso imprescindible hacia un accionar colectivo y transformador. No encontramos este ánimo en algunos trabajadores del campo de la cultura, a quienes hemos respetado y queremos seguir respetando, pero que al colocarse como voceros del gobierno han producido una metamorfosis en relación con su historia y su postura crítica.

 

Nos encontramos ante verdaderos escándalos de diferente naturaleza y calidad (...). Y de manera paralela, asistimos a la construcción de un relato oficial, que por vía de la negación, ocultamiento o manipulación de los hechos, pretende investir de gesta épica el actual estado de cosas”.

 

Entre quienes adhieren al documento ayer circuló un mail en el cual se convocaba a una primera reunión para el 16 de febrero. “La idea es formar un grupo de reflexión y debate”, era la propuesta.

 

“Queremos poner énfasis en hechos muy graves que están ocurriendo y de los que el Gobierno no da cuenta. Yo no me he puesto al frente de esto, pero me he sumado porque adhiero a lo que han planteado varios de mis colegas. Es una forma de plantear diferencias frente a los intelectuales favorables al Gobierno que han avalado cosas muy graves, cosas que se silencian o que se enmarcan en discursos épicos”, dijo a Clarín el filósofo Gargarella. Otros firmantes del documento que hablaron con este diario prefirieron no hacer declaraciones. “Estamos en proceso de debate interno y todo esto es muy reciente”, se excusaron.

 

Una de la partes más duras del documento es cuando cuestionan el discurso oficial que se vanagloria de enfrentar a las corporaciones económicas.

 

“Quieren aparecer como actores de una gesta -sostienen los intelectuales antikirchneristas- contra las corporaciones, mientras grandes corporaciones como la Barrick Gold, Cerro Vanguardia, General Motors, las cerealeras, los bancos o las petroleras -y el propio Grupo Clarín , hoy señalado como la gran corporación enemiga- han recibido enormes privilegios de este Gobierno. Quieren también aparecer como protagonistas de una histórica transformación social, mientras la brecha de la desigualdad se profundiza”.