Gana la lucha contra la guerra.
La provocación para un conflicto guerrerista
tico-nicaragüense ha quedado sin
sustento
La Corte
Internacional de Justicia ha resuelto sobre las medidas Cautelares que
demandaba el Gobierno de Laura Chinchilla (y el abanico de fuerzas de
“izquierda” a derecha que se han alineado
detrás de ella) contra Nicaragua.
La resolución de la llamada Corte de la Haya señaló que sobre la primera
medida cautelar que demandaba el Gobierno de Chinchilla, el retiro de tropas
nicaragüenses de la llamada Isla Portillos, daba por un hecho que en tal
terreno en litigio no hay presencia de fuerzas militares ni civiles
nicaragüenses y ni la consideró para asumirla. Sobre las restantes medidas
cautelares que el Gobierno de Chinchilla solicitaba resolvió que no había lugar
para asumirlas como tales.
Es decir, que el
argumento estridente y magnificado, con claro interés guerrerista respecto que
había habido una invasión de tropas nicaragüenses a territorio costarricense,
no fue respaldado por la Corte. Lo mismo que para los jueces no ha quedado
demostrado que haya habido daños ambientales o que de manera inminente los vaya
a haber por la acción del dragado y limpieza del Río San Juan y sus caños por
parte de Nicaragua.
Pero, si bien es
cierto la Corte no respaldó ninguna de las medidas cautelares que solicitaba el
Gobierno de Chinchilla y compañía, sí consideró necesario definir otras medidas
cautelares. Las mismas las consideró necesarias en razón de garantizar las
condiciones de descompresión de los ánimos y hechos conflictivos mientras la Corte en analiza y resuelve fondo del
juicio sobre la pertenencia de un
territorio de 3 kilómetros cuadrados (la parte sudoriental de la llamada Isla
Portillos) y un caño que los dos países reclaman suyo. Y en razón de ser el
tema ambiental un tema sensible también incorporó una medida cautelar defensiva
o de protección.
Antes de citar
esas medidas que fijó la Corte de la
Haya, hay una definición explícita de esta instancia judicial internacional que
el Gobierno de Chinchilla no ha reconocido en ningún momento y es que ese territorio de 3 kilómetros cuadrados es
territorio en litigio. Hasta entonces, el Gobierno de Chinchilla lo
consideraba propio y por tanto fundaba su argumento de “invasión” nicaragüense bajo
esa premisa.
Las medidas
cautelares, que repetimos, no son las solicitadas por Chinchilla, son cuatro,
pero se pueden resumir en dos más importantes:
La Corte ni
aceptó que hubiera habido una invasión como lo presentó el Gobierno con claro
interés provocador y guerrerista, ni acepta que haya habido daño ambiental por
la limpieza y dragado del San Juan, ni solicita abstención ni prohibición de
Nicaragua para continuar con la limpieza y dragado del Río.
Como una forma
de validar la manipulación que hizo el Gobierno de Chinchilla del argumento
ambiental, la Corte le reconoce el “interés” de Costa Rica por los humedales y
le asigna el derecho de continuar protegiéndolos con ingresos o visitas de
personal calificado, en coordinación con la Convención de ONU de Humedales y
con el Gobierno de Nicaragua y a la vez hace un llamado a los dos Gobiernos a
que colaboren conjuntamente para tal fin.
Desde un inicio
del conflicto hemos tomado clara posición con el derecho de Nicaragua sobre el
Río San Juan y el derecho a habilitarlo limpiándolo y dragándolo. Hemos
calificado la política de Laura Chinchilla como una política de confrontación y
militarización que es acorde con la política del imperialismo norteamericano
contra los países que han suscrito el ALBA y manifestado algún grado de
independencia nacional de la política imperialista, como es el caso del
Gobierno de Nicaragua. Ha quedado demostrado que Nicaragua solo ha tenido como
objetivo el dragado y limpieza y no la toma, invasión u ocupación de territorio
costarricense a pesar de que el caño en cuestión y el pequeño humedal que está
al margen izquierdo supuestamente invadido haría parte del territorio nicaragüense
según las sentencias Alexander, ahora cuestionado.
Hoy el Gobierno
de Chinchilla y la unidad nacional de izquierda a derecha que se conformó para
apoyar esta política confrontativa, pro imperialista
y guerrerista busca a lo largo de todo el documento algo que le permita
presentar las medidas de la Corte de la Haya como un triunfo sin lograrlo y se
afana en deformar las medidas tomadas por ese órgano jurídico. La verdad es que
el territorio supuestamente invadido ha sido reconocido por la Corte como
territorio en litigio sobre el cual versarán las pruebas, estudios y análisis
jurídicos e históricos. La Corte no ha negado el derecho a dragar y limpiar el
San Juan ratificándose la soberanía de Nicaragua sobre el Río. La preocupación
ambiental ha sido la principal concesión que el Tribunal le
ha otorgado al Gobierno de Costa Rica y un nuevo insumo de este Tribunal Internacional
acorde a la hipócrita y mediática preocupación de la ONU por el medio ambiente.
Hubo razones
internas para invocar a un hecho que unificara un país cada vez más polarizado
e ingobernable (que la Embajada norteamericana en los cables de Wikileaks llama democracia disfuncional). Tenían que armar
este escándalo en relación a la decisión de Nicaragua de limpiar y dragar el
San Juan para despertar un sentimiento nacionalista en medio de la pavorosa
crisis económica y la división interna de la burguesía teleceísta
que se refleja en un Gobierno inoperante con una cola de actos fallidos como la
estafa de la “autopista a Caldera” y la patética incapacidad para dejar de lado
el “choriceo” y reparar la platina del puente del Virilla entre otras
disfunciones.
Pero también la
burguesía costarricense calculó que había una oportunidad con este dragado de
utilizar la imagen de “inofensiva y desprotegida democracia costarricense” (lugar común de cuanto líder hipócrita
burgués latinoamericano, norteamericano o europeo que, cual visita a la Meca,
la adula y la chinea), y prestarse, como en los años 80s y 90s, como peón de
brega a los intereses de la política norteamericana en la región.
Ya el Gobierno
de Chinchilla había gestionado antes del conflicto con Nicaragua los permisos
de atraque para la IV Flota del Ejército norteamericano que ha sido reactivada
para controlar y presionar a los procesos de revolución y agitación política en
Suramérica. Siguiendo el guión acosador del imperialismo tomó la iniciativa de
provocar este conflicto y en un primer momento hizo todos los esfuerzos para
que se atacara a Nicaragua y se llamaran fuerzas militares de OEA o de la ONU
magnificando lso hechos como si el Ejército
nicaragüense hubiera llegado hasta Liberia.
El señuelo no
fue lo suficientemente convincente para crear un movimiento de apoyo de masas
nacionalista y chovinista en la población costarricense. El imperialismo
norteamericano se manejó cautelosamente esperando que curso tomaba
el conflicto para valorar si aprovechaba la oportunidad creada por el Gobierno.
Sin embargo, no habría considerado maduras las condiciones y especialmente el
hecho de no tener fundadas repercusiones en el pueblo como para aprobar una
confrontación bélica y un ingreso de tropas norteamericanas buscó también medir
el pulso a nivel latinoamericano con la intervención de la OEA en donde tampoco
el hecho denunciado por el Gobierno de Chinchilla despertó la preocupación o
condena esperada.
Aruñando a más no poder Chinchilla sacó una
tibia resolución de la OEA que ubicó el problema como una disputa de territorio
fronterizo pues solicitó el despeje por parte de los dos países de las fuerzas
militares en el mismo. Defraudada por no cautivar con sus encantos “democrárticos e indefensos” para una intervención militar a
la que imploraba el Ministro de Seguridad Tijerino,
el Gobierno no le quedó más que llevar los hechos al plano jurídico en la Corte
de la Haya y meterle el “valor agregado” del tema ambiental.
Chinchilla y la
burguesía costarricense fueron por lana (un conflicto bélico para que el
imperialismo se posicionara en tierra firme y no solo con las cañoneras de la
IV Flota del Caribe) y terminó buscando pretextos ambientales recurriendo a los
movimientos ambientalistas burgueses que se han prestado para enfocar en los
supuestos desastres del dragado y limpieza del San Juan.
Estas
organizaciones y movimientos ambientalistas se concentran en la presunta
destrucción ambiental de la limpieza de un caño y del San Juan y se hacen de la
vista gorda de la destrucción masiva de humedales como los de Puntarenas,
Guanacaste, Limón y el Pacífico Sur, producto del desbocado boom inmobiliario
de alto nivel con construcción de marinas, complejos hoteleros y quintas, así
como de plantaciones de monocultivo extensivas como piñeras,
naranjales, meloneras y de canteras que sí están creando un verdadero
magnicidio ecológico. También hacen caso omiso de la importancia de habilitar
el río San Juan que es la fuente principal de agua para que haya humedales.
Como mercaderes del ambientalismo burgués se prestan para a falta de tropas
nicaragüenses invasoras poder continuar con la provocación a Nicaragua con los
supuestos daños que ni a la Corte convencieron para que impidiera el dragado o
para que se volviera a rellenar de tierra el caño en litigio ya limpiado.
No defendemos al
Gobierno de Ortega. Caracterizamos a ese Gobierno como usurpador de la
revolución sandinista de 1979 y Daniel Ortega es uno de los mayores
representantes de la transformación de una dirección que pasó de dirigir una
revolución anti dictatorial y democrática que demandaba del cumplimiento de
tareas socialistas en una dirección de freno y reversión del proceso abierto el
19 de julio del 79 por las masas nicaragüenses entregando a la burguesía el
poder y convirtiéndose ella misma en una nueva burguesía nacionalista que le
regatea al imperialismo sin siquiera apoyarse en la movilización del movimiento
de masas.
Pero
independientemente de esta caracterización defendemos el derecho a la
independencia y soberanía de Nicaragua y no compartimos los motivos de la
burguesía costarricense y el imperialismo norteamericano para enfrentarlo
porque a ellos los motiva que Ortega y el sandinismo reciclado burgués tome una
distancia, aunque tibia, del imperialismo y se alíe a los procesos del sur como
su apoyo a la revolución bolivariana y su participación en el ALBA. Condenamos
las patrañas de la burguesía costarricense y su gobierno para justificar una
confrontación bélica o al menos una justificación para presionar y participar
en el cerco contra estos países que como los bolivarianos se enfrentan
parcialmente al imperialismo.
Podemos asegurar
que este intento por crear un conflicto con objetivos internos de distracción
forzando a un nacionalismo exacerbado y a la unidad nacional duró muy poco y la
realidad y la percepción del pueblo de las intenciones bélicas aventureras han ido perdiendo
terreno. Las masas costarricenses no se disciplinaron a la campaña anti
nicaragüense en octubre y noviembre y ahora con el resultado de la Haya mucho
menos. Quisieron prender un sentimiento de blanco nacionalismo y se les ha
quedado solo en las voces e imágenes de los telenoticieros y en las plumas de
los periodistas burgueses que artificialmente tratan de mantener encendido los
rescoldos de la intentona confrontativa contra
Nicaragua.
Igualmente, el
intento de provocar un conflicto bélico atrayendo fuerzas de ONU o de OEA ya se
había pinchado porque la correlación de fuerzas de las clases a nivel mundial
entre el movimiento de masas y la burguesía imperialista y sus socios menores
cambió con la irrupción inesperada del movimiento de masas árabe del norte de África que en cascada ha protagonizado una tras otra
revolución y estallidos sociales y políticos. Esta situación de ofensiva del
movimiento de masas habría hecho valorar
al imperialismo y a la misma Corte de la Haya de buscar aplacar el conflicto
para que no se vaya crear un elemento más de ingobernabilidad y conflictividad mundial
cuando no saben todavía cómo encarar el proceso en el Norte de África.
La burguesía
costarricense ha terminado enredándose en sus propios mecates, quedando claro
que en efecto existe un problema de demarcación territorial, un territorio muy
pequeño y desolado en litigio y un rebuscado daño ambiental producto de la
lógica y necesaria limpieza de un río por muchas décadas en abandono. Se han
enredado en sus propios mecates porque aduciendo ya no la defensa de la tierra
a secas de los 3 kilómetros cuadrados en disputa, debe colocar el humedal y a
sus habitantes como justificativo. Con ello no solo no hay suficiente motivo
para un conflicto militar sino que también es cuchillo para su propio pescuezo,
pues cómo defender esos 3 kl cuadrados y dejar que siga el daño ambiental de
gran magnitud en la propia Costa Rica con la tolerancia y apoyo del Gobierno a
los sectores como el inmobiliario, turístico y a las grandes empresas que
devastan el ambiente. ¿Y cómo defender los humedales y al mismo tiempo impedir
que el río San Juan sea dragado y limpiado de sedimento, lo que es necesario
para que siga siendo la fuente de vida de los mismos humedales?
Los socialistas
planteamos que si bien es cierto Nicaragua tiene el
derecho soberano a los recursos del río, ni este, ni la zona nicaragüense, ni
la costarricense está libre de deterioro ambiental, de despilfarro y
utilización y apropiación privada en favor de los intereses de un sector
capitalista de Costa Rica o Nicaragua o de las transnacionales.
Tanto el
ambiente como los recursos, mientras sigan dominados por el sistema capitalista
imperante en los dos países, serán afectados, deteriorados y liquidados por la
ganancia y la reproducción del capital de unos y otros burgueses. Solo con
Gobiernos de los trabajadores en ambos países y unificados en una Federación de
Repúblicas Socialistas de Centroamérica
se podrá darle la verdadera protección al ambiente, el verdadero
desarrollo para los pueblos de la zona y de los dos países porque será un
desarrollo en función de resolver las necesidades del pueblo y no de la
acumulación de capital y sobre la base de la planificación y utilización de los
recursos en amistad e intima relación de inserción con la naturaleza.
No a la
militarización de Costa Rica. No al Ejército real o disfrazado. No a la
intervención imperialista en Centroamérica. No al conflicto bélico con
Nicaragua. No al escalonamiento del conflicto ni a las provocaciones.
Relaciones pacíficas y búsqueda de la solución de conflictos de manera
bilateral en Encuentros donde sin diplomacias secretas y de cara a los dos
pueblos vuelvan a poner en vigencia la hermandad de los pueblos
tico-nicaragüense.
13
de marzo del 2011
Partido Obrero Socialista de Costa Rica (POScr)