La huelga terminó.

                    La lucha comenzó.

                                    A preparar mejor el segundo round por la defensa de la salud pública, la Caja y los derechos de los trabajadores

La huelga de la Caja ha terminado pero no ha terminado la lucha por la defensa de los derechos de los trabajadores de la salud y la defensa de la Caja y la salud pública ante el plan de desmantelamiento y ataque a los trabajadores en general y en particular de la Caja por parte del Gobierno y los jerarcas de la CCSS. La huelga fue una primera denuncia del estado deplorable en que el Gobierno y los patronos tienen a la Caja y a la salud pública. Gracias a la huelga se ha empezado a cobrar cuentas a los responsables y el primero que ha caído es su anterior gestor del plan desmantelador: Eduardo Doryan. Gracias a la huelga el problema de la salud pública y de la Caja ha sido colocado como problema nacional y se ha abierto una posibilidad de levantar una propuesta de los trabajadores para salvar la salud pública y la Caja. La combatividad de la primera huelga (que no es de un día) que los trabajadores le hacen al Gobierno patronal de Laura Chinchilla es un ejemplo para acabar con la postración y falta de voluntad de lucha de las dirigencias sindicales. Ahora hay que seguir el ejemplo de los trabajadores de la Caja porque solo luchando y unidos desde abajo tenemos posibilidad de defendernos de los ataques de los patronos y su Gobierno.

Pero no podemos lanzar las campanas al viento. La huelga termina con un muy limitado acuerdo que "patea la bola para adelante", es decir que no saca ningún compromiso o solución importante de parte del Gobierno y los jerarcas de la Caja a los problemas inicialmente planteados por los sindicatos convocantes ni a los problemas generales de la salud pública y de la Caja. La conformación de una comisión para estudiar la medida del Gobierno- Caja de no contabilizar las incapacidades como salario, en el aguinaldo, salario escolar y la pensión por ejemplo y la comisión paritaria para estudiar y proponer salidas a la situación financiera de la Caja (deuda del Gobierno y los patronos solamente) no son solución a nada y solo abren un espacio, restringido, a los problemas planteados por esta huelga. En el acuerdo, si bien es cierto la CCSS se compromete a revisar el estado y cumplimiento de las Normativa de las Relaciones Laborales y convoca a las partes para tal efecto, lo cual es un avance, solo harán aparecer los incumplimientos patronales de la Caja para con sus trabajadores y dará nuevas demandas por las cuales luchar porque los jerarcas de la Caja están por reducir gastos y no por hacer cumplir los derechos laborales. El otro aspecto negativo del acuerdo es el rebajo de los días de huelga que no solo debe ser rechazado porque violenta el derecho democrático real de protesta y huelga de los trabajadores sino que es inmoral porque los jerarcas de la Caja no le rebajan o cobran al Gobierno y a los patronos el no pago de sus cuotas y están prestos a rebajarle a los trabajadores que con su huelga no solo han salido a defender sus derechos sino a denunciar esta situación de morosidad y a defender a la Caja y a la salud pública de los que la desmantelan impunemente.

Solo podemos interpretar este acuerdo como una tregua para hacer una evaluación de lo actuado y para sacar conclusiones que nos permitan continuar con esta lucha y replantear las cosas para lo que debe ser el segundo tiempo de la huelga. Que la huelga haya tenido que llegar a este punto y no tener la suficiente fuerza para frenar al Gobierno- jerarcas de la CCSS y su plan anti salud y anti laboral se ha debido a varias razones: 1. La lucha no podía ser solo por las incapacidades o por el pago de la deuda del Gobierno y los patronos. La lucha debe ser por la defensa de la salud pública y de la CCSS desmantelada y amenazada de ser aniquilada. 2. La lucha y la huelga debía ser nacional y no solo sostenida por los decididos y combativos trabajadores de la salud que en estos cuatro días se echaron al hombro una lucha que es de todos los trabajadores y del pueblo de Costa Rica. Las dirigencias de las centrales sindicales y de los sindicatos y organizaciones sociales del país no se sumaron y no hicieron de esta lucha un movimiento nacional y condenaron a la huelga a un peligroso aislamiento. Tampoco desde las organizaciones de la huelga se exigió o emplazó a que se formara un movimiento nacional y a que las dirigencias sindicales del país "pusieran el huevo". 3. Es necesario que los trabajadores de la Caja y del país en general tengamos una propuesta alternativa apara la defensa de la salud pública y de la Caja y no solo para el problema de las deudas del Gobierno y los patronos morosos. Hay que tener un pliego de demandas y soluciones a los principales problemas de la salud pública y de la Caja y tanto para el primer punto como para esta tarea se necesita conformar no solo una fuerte unidad de los trabajadores de la Caja (un solo frente de organizaciones de la Caja) sino también un Frente Único de organizaciones sindicales, populares y sociales en defensa de la salud pública y de la Caja. 4. Esta unidad de los trabajadores debe ser desde las mismas bases en asambleas y donde las bases sean las que decidan qué cosas luchar, cuando empezar y cuando terminar y que cualquier acuerdo debe ser consultado con las bases. Los dirigentes deben mandar obedeciendo a las bases.

¡Viva la huelga de los trabajadores de la salud! La lucha no ha terminado ni con este acuerdo ni con ninguna comisionitis. A preparar un nuevo pliego de demandas y una propuesta para defender los derechos de los trabajadores de la salud y lo más importante: la salud pública y la Caja. Unidad de los trabajadores, unidad de las organizaciones sobre el principio de las asambleas unitarias y donde las bases decidan.

25 de julio del 2011

Partido Obrero Socialista (POS)